Testamento (Una pausa en el cuento Adan y Eva ya no estan)
Testamento.
Te dejo mis mejores horas, la que ya inverti contigo... Me llevo mis horas muertas, esas que ya no son.
Te dejo mis ganas de ti, me llevo un recuerdo de memoria de cada uno de tus poros.
Te dejo mis copas de tequila, las perdidas de Casa Cuervo... Me llevo la increible sobriedad que me enseñaste.
Te dejo el aire, me llevo el viento de tu aliento para que empuje mi balsa del otro lado.
Te dejo mi aroma, me llevo el tuyo, para de siempre oler a ti.
Te dejo un sin fin de palabras escritas, me llevo tus palabras dichas, tus silencios intimos, tus susurros, gemidos y nada de lo que escribiste por falta de espacio en la caja.
Te dejo tus ojos, me llevo el verde, la mirada inteligente y esa bendita forma de verme.
Te dejo el tiempo, que yo me llevo el siguiente segundo, y la oracion de ser tu proximo minuto.
Te dejo mi vida, me llevo lo que es vivir.
Te dejo cada uan de tus neuronas, me llevo la palabra exacta, la mirada inquisitiva.
Te dejo la sensacion de mis manos desesperadas en la guerra de nuestros cuerpos, me llevo lo conquistado, la estancia en el pliegue y tu sabor a mana.
Te dejo todo, desde ahora, y aunque aun no toque irme, de una vez voy poniendo mis cosas en orden.
Te dejo mi te amo, te repito mi te amo y lo dire mientras me prestes vida.


ran-part-2 dijo
Wua cuantas cosas dejas (se podran empeñar, es broma jeje)... Sin duda muy hermoso escrito, veo que el aroma es uno de los elementos principales en tu poesía. Me gusto mucho lo que dejas al final (te amo tuyo), en verdad es algo aposionado lo que escribiste.
21 Agosto 2007 | 05:50 PM