Y llego la navidad
Diciembre 7.
El señor Cicero sopla en sus manos buscando calentarlas, levanta su teléfono y le dice a la secretaria “que venga el Black”, la puerta se abre, entra el Black, pantalones de mezclilla, botas vaqueras de alguna piel extraña, y se pone a disposición de señor Cicero, sale de la oficina de su patrón, toma la camioneta y llega a la oficina que le indicaron, llega a recepción y la mujer tras el mostrador le pregunta a quien quiere ver, da el nombre del dueño de la compañía, la señorita se sorprende, la ropa, el pelo, la barba o como sea que se diga, no es el estilo de la gente que visita al jefe, pregunta el nombre del visitante, el Black duda unos instantes, su nombre se la ha empezado a olvidar, tal vez ya lo olvido, solo atina a decir “traigo un mensaje del señor Cicero”, la señorita levanta el teléfono, lo anuncia, lo deja pasar… LeMaire lo ve entrar a su oficina, el Black ni siquiera se sienta, de su pantalón asoma la pistola, LeMaire le hace cara, el Black lo nota se disculpa, y solo le dice el recado “Mi jefe, el señor Cicero, le recuerda que no debe de olvidar su encargo… con permiso”, gira sobre su eje y sale de la oficina – LeMaire se pregunta como hay seres así, como sube con la pistola para dar un recado, como alguien puede calzar esas botas, de lo que sea la piel, es un viaje, algo, no sabe, y no le pone nombre, es algo que el no se pondría, punto, sube otra vez el volumen de su IPOD y escucha lo primero que sale de las bocinas, A-Ha, y se llena la oficina.





lucerodelalba dijo
uN SALUDO MUY GRANDE ,Y BUENA SEMANA.
10 Diciembre 2007 | 07:29 PM