Crónicas desde el ombligo de la luna/Pintura
Pintura
Manolo García, (Malva)
Joaquín Sabina, (Que se llama Soledad)
Manolo García, (Pájaros de barro “instrumental”)
Joaquín Sabina, (Es mentira)
Para: Lorena… que ha pintado el cuadro en el que vivo.
“Me la presentaron en una galería de arte, me llamo la atención, era una mujer inteligente, con un humor negro que desgarraba las mandíbulas de las risas que provocaba, ese humor amargo e inteligente, sofisticado y mordaz, atrevido, rico”, esto lo pensé mientras caminábamos por la galería ella y otros como yo que íbamos a ver el trabajo de varios artistas que exponían ese día, les decían nuevos artistas, aunque ninguno era nuevo, eran algo parecido a un colectivo, eran varios, pero ese día quede atrapado al hablar de ella, a sus bromas y sarcasmo, a la ironía que da la inteligencia, casi para acabar la velada, le pedí su teléfono, quería salir con ella, me dio el numero, y salí, mientras salía de ahí, pensaba “realmente su pintura no me gusta, son puras naturalezas muertas, no es lo mío, tal vez ya frente a ella y a solas me preguntara que me parece su pintura, ¿seré sincero?, ¿una mentira piadosa?, ¿la verdad?”, salí y le hable al siguiente día.
Citas frecuentes, miradas que se clavan, mas citas, mas risas, no había preguntas de su trabajo, y las citas continuaban, y su humor no variaba, su inteligencia me agarraba a las horas con ella, nos besamos, y lo volvimos hacer, millones de veces, millones hasta que surgió la pregunta, ¿vivimos juntos?, los dos lo deseábamos y lo hicimos, y las sabanas nos empezaron a sobrar mientras nos cubríamos con nuestros alientos.
Y al vivir juntos llego la pregunta fatal, “¿te gusta mi trabajo?”, en pocas palabras le dije que la naturaleza muerta no era lo mío, que era muy real, pero le faltaba emoción, lo tomo bien y me dijo que buscaría la forma de transmitir mas emoción, mas pasión, ardor, tal vez hasta el vomito… mientras se enfocaba en ese trabajo, vi desfilar varias sirvientas, y varios cuadros, uno de ellos llamo especialmente mi atención, eran una frutas y una mujer que parecía dormida sobre la mesa junto con las frutas, lo había titulado, “frutas con sirvienta”, la mujer del cuadro se veía mas que viva, casi muerta, casi dando su ultimo suspiro, le dije que esa era la idea que yo tenia de la pintura, que para mi debía de ser un golpe en el ojo, que cualquier trabajo grafico debía azotar nuestros ojos para entrar en nuestra alma… después de eso, unos meses después me mostró, un cuadro mas, otro de esos que hacen que tiemblen tus piernas, que tus ideas se revuelquen dentro del cerebro, que se paralicen las palabras, “Mascota en la mesa”, era un cuadro donde se veían unos cuchillos que parecían recién afilados y estos se encontraban aun con pedazos de la carne de unos pescados que hacían las veces de aliento al acero, los peces eran azules, naranjas, parecidos a los que estaban en la pecera de mi estudio, algunos habían desaparecido, pero eso pasa en cualquier pecera y cualquiera que tenga pecera esta acostumbrado a esas perdidas extrañas y muchas veces incomprensibles, el cuadro parecía una foto de un restaurante especializado en sushi pero con mayor realismo, parecía que los peces acababan de terminar de nadar y tomaban en el fresco sobre esa mesa de cocina, el cuadro era lo que soñaba yo, esos cuadros se vendieron de inmediato, parecía que había encontrado el estilo que la haría triunfar, el siguiente cuadro que me impresiono, fue…
Una taza de café sobre un escritorio de trabajo, papeles sobre el escritorio, un cigarro encendido, del cual, el humo trata de alcanzar el cielo, haciendo espirales que danzan como mujeres envueltas en velos, los trazos de ese humo eran tenues, simples, sencillas y reales, el cuadro era tan real que me hacia sentir que yo era parte de ese cuadro, me veía ahí, sin poder ver desde otra perspectiva que desde el mismo cuadro, un cuadro que estaba al mi alrededor en mi, tal vez la idea la hacia el nombre de la pintura “Pareja y café caliente, con cigarro humeando”, ese cuadro no lo vendió, aunque al pintarlo se acabaron los besos y las caricias, deje de estar en otro lado que no fuera el cuadro y hasta hoy hay días que me aburre la posición, aunque por las mañanas y por las noches aun la veo desnudándose, y el café que no se enfría y el cigarro que nunca acaba de consumirse.





lossociologossalvajes dijo
si, ahyq ue bsucarla entre libros sin tapa y el polvo de las bibliotecas
y luego quemar esas bibliotecas como un hedrix desencadenado quemando guitarras de papel
la femmefatal es un tigre de papel decia mao
hay que seguir
mirando dulces
señoritas que toman
el te
saludos de lso salvajes
16 Enero 2008 | 03:45 AM