Crónicas desde el ombligo de la luna/Lado
Lado
AC/DC, (Night of the long knives)
Marcio Faraco, (Nostalgia)
I.- Un lado
Alguien le dijo que debía sentarse a esperar el futuro, que debía de ver a través de las ventas si llegaba el destino, que mantuviera los ojos bien abiertos por si se asomaba algún mañana, que esperara para no desesperar, que no corriera si quería avanzar, alguien se lo dijo, ese alguien se lo dijo al oído, como un murmullo a gritos, le dijeron: que la vida se vive con paciencia; le dijeron: que mas vale pájaro en mano, que ciento volando; le dijeron: que el que nace para maceta del corredor no pasa; que: árbol que nace torcido, jamás su rama endereza. Son tantas y tantas palabras las que nunca oyó, pero si escucho, que es difícil encontrar cual de todas esas, es la causante de esto y de lo otro, cual es la consecuencia, cual es el detonante, cual es puro azar, cual es la frase que la hizo llegar a esto… Porque ella mira desde la ventana el gran patio lleno de tonalidades verdes, grises, el patio lleno de árboles y pasto, caminos de adoquín gris, pasillos pavimentados de chapopote gris, desde su venta observa atenta que no se le vaya a escapar alguna señal divina, esotérica, mágica, clerical, algo que le diga que o cuando o donde o por que o para que, pero desde la ventana aun no ha visto nada, una ventana donde hay atrapados miles de sueños, miles de emociones, miles de ideas, todo ahí, agarrado a un vidrio que no se ha abierto en los últimos 20 años, pero ella esta siempre firme ante la ventana, sea de día, sea de noche, casi nunca duerme, siempre esta ahí frente a la ventana, siempre hablando sola, siempre moviéndose sobre sus piernas acompasadamente, siempre en silencio, siempre repitiendo frases sobre el destino, el mañana, un futuro, un sueño, siempre repitiendo.
Soy el tercer doctor que la atiende, los dos anteriores murieron, pero no crean que murieron por ella o ella los mato, no, solo murieron porque debian de morir, por algo llamado edad, yo llego aquí a una edad donde no se es ni joven, ni viejo, en la edad donde se dice que empieza la vida, 40 años, miles de hojas en su expediente, miles de historias de pasillo que se cuentan, horas y horas de terapias que no sirven, que no avanzan, donde no hay logros, miles de recetas, pastillas para dormir, pastillas para no dormir, pastillas para ser feliz, pastillas para no ser tan feliz, pastillas para no ser feliz, pastillas y mas pastillas, platicas y mas platicas, una familia que es intermitente, una semana vienen todos los días a verla, un mes nunca vienen, días de 8 horas, días de 15 minutos, días festivos ocultos, días ocultos festivos. He leído el caso, el historial mas de cien veces, lo he subrayado, lo he aprendido de memoria, he colapsado en su lectura, me he derrotado, me he emocionado, un tobogán de emociones profesionales, siempre con la pregunta “¿podré hacer algo por ella?”, y ante esa pregunta he tomado una respuesta, nadie intento electro shocks, nadie jamás lo pensó, por eso lo haré.
II.- Otro lado
Segura estoy de que no existe el futuro, de que el tiempo es una fantasía, de que todos somos mudos, de que el mañana es un adverbio de tiempo, de que el destino es un placer de los dioses, que desde esta ventana no se ve nada cuando nada quiero ver, que se ve todo si así lo deseo, que no duermo porque es perder la vida, morirse por horas.
También se que el mundo es blanco, que cada cuarto es un cuadro de paredes blancas, que somos pinturas de un alcohólico con resaca, que somos ratas de laboratorio en día de asueto, que somos seres aburridos, que estamos callados por que sabemos demasiado, que no hablo porque no quiero, que la frases que digo son demasiado profundas para que ellos las escuchen, oyen, pero no escuchan, caminan pero no viven, silencio es lo que merecen.
Un hombre nuevo en bata blanca bajo fondo blanco, sin mas horizonte que un cuadro blanco, un hombre que me dice cuéntame, un hombre al que le respondo uno, un hombre que me mira y pasa por fuera de la habitación y se asoma por la pequeña ventana que esta en la puerta, y mira hacia dentro, como queriendo ver dentro de mi, ¿para que?, ¿Qué busca?, uno mas que dice que me va a ayudar, cuando yo nunca solicite ayuda. Y el patio es un policromo de postal de viaje aburrido, que creen que puedo buscar en el patio como no sea no verlos, no sentir que se mueven… hoy decidió darme descargas eléctricas en mi cabeza queriendo llegar a mi cerebro, no llego, pero consiguió que ya no me balancee, ya no la haré, no me interesa ya contar los segundos que he estado aquí, a partir de hoy, solo diré frases cuando él este frente a mi… ya no voy a contar los segundos, segundos que hace tiempo perdí en cualquier reloj de cualquier pared pintada de blanco y de segundos que se desaparecen así mismos a cada segundo.





Rosana dijo
pastillas para soñar , como dijera Sabina .... y como dijo "alguien" no es mi estilo :)
saludos Sevillan , y no tantas pastillas
23 Enero 2008 | 02:00 AM