Un camino de poros suaves: Ellas / Georgina
Georgina… llueve y algo se estrella con las gotas.
Llueve como caricia sobre la ciudad, sobre los cristales, las pequeñas gotas se estrellan y de destruyen en el acto. La habitación esta a media luz, ella de pie ante el espejo de la cómoda, el sentado sobre una cama recién usada, ambos miran con paciencia y minucia cada rincón de esa habitación que debe tener miles de historias como la de ellos dos. Llueve y Georgina se ve al espejo, llueve y el se pone los zapatos en silencio, sentado sobre la cama y con el torso aun desnudo, aun lleno de los labios de Georgina…
- Gina, te amo, te amo demasiado.
- Yo a ti.
- Pero, creo que esto ya no camina, ya no es lo mismo.
- ¿En que te he fallado?, ¿Qué he hecho mal?, ¿hay otra?
- No Gina, no has hecho nada mal, no hay otra, nos has fallado, no eres tú, soy yo.
- Pero, me acabas de decir que me amas.
- Y te amo.
- ¿Entonces?, hicimos el amor toda la tarde y lo usas de despedida, no tienes madre.
- Tal vez Gina, pero no se, no soy, no me explico, me encantas y me gusta estar contigo, pero, algo me falta.
- ¿Tus putas?, eso es lo que necesitas, necesitas, mis necesidades, egoísta.
- ¿Cuáles putas?, no, es algo mío, dentro de mi, no se, te repito no se, necesito tiempo, necesito aire.
- ¿Vas a regresar con tu mujer?, no, regresaste con tu mujer y por eso hoy estamos en un motel.
- No Gina, no regrese a ningún lado, puedes ir al departamento cuando quieras, que ahí estoy, pero estoy confundido.
Gina se refleja en el espejo, ve sus lágrimas que resbalan junto con la lluvia en los cristales… El ve a cualquier lado, no puede ver a Gina a la cara
- Vete al carajo, me oíste al carajo.
- Gina te quiero.
- Tu solo te quieres a ti.
Y el se acerca a ella, la toma de los hombros, y la besa en el cuello, Gina suelta el sostén que tenia en sus manos y se voltea y lo besa en la boca, las manos de el corre presurosas por las piernas de Gina, se humedecen en el vello de Gina, se muerden los labios, se desnudan el uno al otro, se comen, se penetran, se acuestan, se gimen, se hacen guerras con sus manos mientras conquistan poros y sus caras se llenan de orgasmo… y llueve, y ella se recarga sobre el hombro de él y el acaricia su piel, su hombros, su seno y ella le susurra… “no me dejes”, mientras el cierra los ojos y piensan como marcharse de ahí y de ellos.





Rosana dijo
1- en la pagina es complicando entrar Sevillán, muchos elementos emergentes, que creo que comenzaron cuando le pusiste la música, que por cierto no deja leer con tranquilidad el texto
2- ¿marcharse de ahí de de ellos? ¿De Gina y de su familia?
Esta vez tu relato resulta un poco confuso, al menos para mi, veremos que dicen tus otros lectores
19 Febrero 2008 | 08:48 PM