El Pensamiento absurdo (Una pausa para Rosana)
El pensamiento absurdo
Nos sentamos frente a frente, ella y yo, los años, los días, los segundos, los votos, los hijos, las risas, el futuro, lo pasado, los sueños, los bostezos, lo que éramos y lo que somos o lo que creemos que somos… Ahí estamos frente a frente, mientras pienso por donde empezar, miro su cara, su cara que ahora es gris, triste, con enojo, ceñuda, sin risa, sin vida… veo sus ojos, sus ojos sin chispa, sin mirada, sin luz, sin futuro, sin sabor… Y veo su cuerpo, su busto, sus senos, que son ahora solo señas, que miran hacia abajo, cansadas, sin ganas, y sin chispa… Y mientras la reviso me pregunto por donde empezar, como decir, que decir, “Me voy”, no, no suena a oportunidad, no suena convencido, no, tal vez intentar con “Hay alguien mas en mi vida, y ya no puedo seguir aquí”, suena dramático, pero sin sinceridad, “Me aburrí de ti, de mi vida, de nuestra vida, de lo que sigue, de mañana, de los nuestro, de todo y de nada, de los besos y las mañanas, de las noches y tus muslos, de tus calcetines y tus dolores de cabeza, de tus senos y mis miedos, de mis responsabilidades y tus crisis, de mi y de ti, y mas de mi que de ti, no me reconozco, no me se, no me entiendo, no puedo siquiera mirarme sin avergonzarme, no soy mi sueño, no soy lo que creí, ni lo que quise ser”, si así seria, empezare, creo que es lo que suena mas convincente.
Y estamos frente a frente, callados, en un silencio que se llena de los reproches callados, de los reproches del silencio, del pasado… Me mira, y sus mirada se torna tierna, de esa ternura que da la derrota, tal vez espera mis palabras, y me ofrece café y acepto, lo sirve y se levanta pesada para traer la taza humeante, y la veo con ese paso pausado que da la edad, los hijos, las penas, las desesperanza, la vida, y se sienta de nuevo frente a mi, y me mira a los ojos y sus ojos se llenan de lagrimas, y su boca tiembla, tiembla como si adivinara lo que le voy a decir, y la miro y trago saliva y trato de decir y no digo, y trato de armar otra vez el discurso y no lo encuentro, y sus lagrimas corren sobre sus mejillas, y le tiembla la voz mientras me dice… “vete que tengo otro hombre, perdón”.






now dijo
No se sin ella se dio cuenta y busco una salida dugna o fue que sintio lastima de dejarlo.
Arazo
7 Agosto 2008 | 03:48 AM