Cuéntame un cuento...
Cuéntame un cuento
Sus ojos eran chispeantes, sus pequeñas manos aferraban a una muñeca de trapo que por su aspecto parecía haber crecido con ella desde el mismo día en que nació.
"Cuéntame un cuento", su voz serena llena la habitación donde él esta. El la mira, por unos segundos, mientras ella se acomoda en un sillón pachón, se sume en el, se acomoda, mientras entre sus brazos la muñeca la hace sentir segura para enfrentar la noche que ya esta. "¿Un cuento?", "Sí, el que sea", y el se levanta de su asiento, camina por la habitación - "OK, te contare un cuento" - de uno de los cajones del escritorio, el hombre saca unos cuantos doblones españoles que coloca sobre la mesa de centro. De un baúl que se encuentra en la esquina de la recamara saca unos pequeños piratas que al ser colocados cerca de los doblones, mueven sus manos llenas de avaricia, sus ojos brillan. Ella y la muñeca no pierden detalle de la magia del cuento, de cómo lo esta narrando. Del librero que llena la pared del fondo de la recamara, el hombre toma un pequeño frasco oscuro, que destapa con precaución, revisando que todas las ventas estén cerradas, abre con lentitud el frasco y cientos de luces salen volando para llenas la habitación, luces de hadas que vuelan y revolotean entre la niña y su muñeca, algunas hadas aterrizan en la mesa de centro. Después de dejar la botella en su lugar, con sumo cuidado mueble un sillón que deja al descubierto un hoyo por donde pequeños ratones vestidos de verde llenan la habitación, y toman asiento alrededor de la muñeca y la niña. El se toma la barbilla, mientras piensa que más tienen entre sus curiosidades para poder contar el cuento, de uno de sus cajones saca un mapa que contiene los siete mares con sus olas y brisas, lo coloca en la mesa de centro, y del mismo cajón saca unos pequeños barcos piratas que coloca sobre los mares para que puedan navegar, las hadas vuelan y dejan en su vuelo un pequeño polvo brillante en los aires de la habitación, de una de las repisas del librero toma un pequeño caballo alado, que al contacto de su manos bate sus alas e inicia el recorrido del cielo de la habitación. Parado al lado de la mesa de centro, mete su mano a la bolsa y de ahí, saca cientos de estrellas que lanzan hacia el techo y quedan flotando haciendo una noche llena de luz... toma asiento en su sillón, esta listo para empezar a contar el cuento, pero la niña yace dormida abrazando su muñeca y con una gran sonrisa, mientras que las hadas vuelan, los piratas navegan y las estrellas hacen la noche.




Rosana dijo
hadas , estrellas , cuentos, muñecas
"Cuéntame un cuento"
20 Julio 2009 | 08:53 PM