A pie de cama
A pie de cama.
Fue cuando la noche se quedó sin estrellas, fue cuando el día se paró, fue cuando ya no sopló el viento, fue cuando ahí, donde está ahora la mesa, había una silla, fue a unos días de haber comprado el tapete que ahora se ve usado, seguro fue ese día, sí, a partir de ese día fue cuando empezó a detenerse el reloj, cuando todo se paro por unos instantes, pero, se frenó el tiempo en ese momento, no avanzaron los minutos, ni los segundos, es más fue en esta misma casa de un solo piso, fue cuando esta casa se veía más chica, no ahora que se ve más grande.
Hoy despierto lentamente después de haber pasado muy mala noche, una noche de esas que pasan una vez cada año y a esta noche le tocó ser esa noche, noche de mucho calor y viento frío, noche que no dio tiempo de dormir realmente, noche de recorrer la cama de punta a punta buscando los lugares fríos de las sabana, buscando el fresco, el frío de la noche... hoy despierto, voy arrojando el sueño a pie de cama, el sopor que aun me inunda se va resbalando a pie de cama, ahí donde ahora esta la mesa, ahí va cayendo lo adormilado, la noche, el sopor, la mala noche, el letargo, la mesa a pie de cama se va llenando de los humores de la noche larga e insípida, el sin sabor de la noche va cayendo a pie de cama, noche que se lleno de recuerdos y hoy yacen a pie de cama, ahí inertes, ahí el recuerdo se queda estoico a pie de cama.
Te conservo y eso nadie lo sabe, te tengo y eso nadie lo imagina, te siento y eso nadie lo puede ver, estas y nadie lo nota, te has ido pero más que irte te quedaste, te sembraste, echaste raíz a pie de cama, te enredaste en los cimientos de esta gran casa de un solo piso.
Fue todo de noche y todo terminó de día, al termino sudaba copiosamente, al final las gotas de sudor resbalaban de mi frente a mi cuello y de ahí a pie de cama.
No acostumbro las alfombras y a ti tampoco te gustaban, no te gustaba la mesa a pie de cama y a mí se me hace que se ve bien, es más me gusta que este a pie de cama, que este ahí donde a ti no te gustaba.
Comprendo que mis manías eran bastante raras, al fin de cuentas manías, manías que señalaban a veces algunas paranoias, otras tan solo el ocio que inunda al ser humano que todos llevamos dentro, manías como contar los adoquines que conformaban el piso de la recamara, 25 adoquines por 25 adoquines, un total de 625 adoquines, a pie de cama, exactamente lo que mide la cama 30 adoquines, ahí a pie de cama son 30 adoquines, la mesa a pie de cama tan solo mide 20 adoquines, me preguntaste por esa minuciosidad para contar los adoquines y te conteste que algún día lo sabrías, creo que si llegaste a saberlo, esa noche lo supiste.
Pongo mis pies sobre el adoquín que se encuentra a pie de cama, adoquín frío, húmedo, que paso la noche templada como siempre, como siempre se pasan las noches contigo.
Del adoquín frío corre hacia mis pies el recuerdo de la noche que te enteraste porque estaban los adoquines tan medidos, fue en esa noche cuando los gritos llenaron las habitaciones de la pequeña casa de un solo piso, fue esa noche que tus ojos se llenaban de odio conforme la discusión corría entre gritos, amenazas, fintas, no lo recuerdo bien a bien, pero mi cuerpo lanzo un golpe que se fue a refugiar en tu rostro, caíste a pie de cama, mis pies se cansaron de golpearte, ahí a pie de cama te fuiste deformando golpe tras golpe, absorbiste todos los golpes que uno se puede imaginar, todos los que yo puedo regalarte, cuando tu cuerpo ya no se movía, de mi salía la voz, de mi salía el te amo mientras mi pie se anidaba en tu pecho, en tu estomago, en tu cara, en tu espalda, mi voz o mi casi voz decía te amo... no supe que hacer, no te podía perder, quite treinta adoquines, escarbe con mis manos la tierra que había debajo de la pequeña casa de un solo piso, escarbe profundo y mis manos sangraban, te arrastre hacia el hoyo que había escarbado, hacia la fosa, te cubrí rápidamente con la tierra que había sacado, te enterré a pie de cama, volví a poner los treinta adoquines, sobre ellos un tapete y sobre el tapete una mesa... solo tú lo sabes, te extraño hace años, pero te tengo a pie de cama, hoy debes de haberte movido y por ello pase mala noche, pero solo tu y yo lo sabemos, los demás saben que te fuiste de aquí y sabes que les suena realmente romántico que les diga que te tengo a pie de cama... te dejo, tengo que bañarme e irme a trabajar.



He estado a punto de morirme Pero ha valido la pena dijo
Un post hermoso y bello, me ha encantado leerlo, saludos.
9 Enero 2010 | 06:23 AM