Está extraña cosa llamada amor
Está extraña cosa llamada amor
No soy dado a dar explicaciones, ni a evitar los errores, esto del amor es un laberinto que no trae instrucciones, ni siquiera uno de esos manuales inelegibles que al menos traen dibujitos absurdos, no está cosa llamada amor no trae nada de eso.
Buscar escapar es enterrarse más en el sentimiento, es atraparse a uno mismo es miles de mentiras propias, a engañarse, a tratar de encontrar el alma del ser amado en cada alma que pasa, en más de cien almas, y no encontrarla nunca, porque a diario ese fantasma de siempre desde siempre se acomoda a tu lado en la cama y duerme contigo, sin más duerme en tu alma, en tus entrañas, en tu corazón, ahí está, y sé que la lucha que entablas para olvidar es absurda, se trata de amar, de estar, sin condiciones, sin presiones, con pocas o muchas menciones, se trata de vivir, luchar, conseguir, persistir, conquistar, tratar, hacer, cometer errores y aceptarlos.
No entiendo el amor como un: mío, tuyo, todo; no, así no, lo entiendo como el ejercicio diario de que amen y amar, es estar en la constante del mar, en ese sin fin de ir y venir de la ola, en la monótona e imprevisible constante del mar, a veces la ola es más grande, más brava, más fuerte, pero siempre esta y siempre vuelve.
Me confieso enamorado, atrapado por convicción, esclavo de mis sentimientos, listo para iniciar una revolución, cien batallas, hacer la guerra, sembrar flores, contar estrellas, verme en tus ojos, echar para adelante en el futuro, y por hoy, no cargar con el ayer , y tan solo con mis manos atrapar tu cuerpo, y con mi alma tu alma, con mi poca o mucha inteligencia hacerme de la tuya, compartir las sonrisas, entregarnos a la carcajada, disfrutar el silencio, sobarnos en el fracaso, y abrazarnos en el triunfo.
Quiero no dejar de ser el barco pirata, y que tú de siempre seas esa playa donde encallar, tantas cosas quiero que a veces pareciera que no se amar, y sin embargo sé que en todo este amar, tan solo hay verdad.
No soy dado a dar explicaciones, pero este miércoles ha empujado hacia ellas... y desde ya, te endoso mi cadáver, mi próxima hora, y cien años más.
